Se llama “ser” a lo que hace que los entes sean. Es decir, los entes ”son” porque participan del ser tal como, por ejemplo, el durmiente participa del “dormir”. Un ente es todo aquello que “es”, por ejemplo: un banco, un oso, un auto, un payaso o un unicornio.
El ser es uno de los conceptos más generales y, por lo tanto, fundamentales de la filosofía. Esto significa que es uno de los más complejos de definir.
Generalmente, con la palabra “ser” nos referimos a todo aquello que existe, o sea, la realidad ontológica de las cosas. Por “realidad ontológica” debemeos entender a todo lo que es.
La ontología es una disciplina filosófica que estudia al ser en tanto ente.
El concepto de ser también se asocia a una criatura o a un ente. Aquello que “es” tiene existencia real; forma parte de la realidad, ya sea física o simbólica. Por eso existen muchos conjuntos o clasificaciones que se crean a partir de la idea de ser.
En primer lugar, podemos decir que ser es un verbo copulativo: permite construir la predicación nominal, vinculando el sujeto con un predicado. En este caso, el término ser no aporta significado semántico, sino que actúa como nexo.
En ocasiones, ser también se convierte en un verbo abstracto (sin significado concreto).
Por ejemplo: “Me gustaría ser invisible para recorrer la sala de reuniones sin ser visto”, “¡Esto no puede ser! Ordena tu habitación ahora mismo”, “Cuando sea grande quiero ser bombero”.

A lo largo de la historia han existido numerosas frases célebres que han utilizando este verbo que nos ocupa como parte fundamental de las mismas.
Este sería el caso, por ejemplo, de la emblemática “ser o no ser, esa es la cuestión”. Se trata de la primera línea de una de las obras literarias más importantes de toda la historia: “Hamlet”, escrita por el británico William Shakespeare en el año 1600.
Para Aristóteles, el ser se podía decir de muchas maneras, ya fuera en tanto categorías (tiempo, lugar, padecimiento), accidente, acto, potencia, verdad y falsedad. Esto sugiere que, antes de preguntar “¿qué es el ser?”, se debe precisar el sentido por el que se lo pregunta.
El ser aristotélico puede ser el ser más común de todos y también puede ser superior y el principio de todos.
Algunos escolásticos plantean que el problema del ser pertenece a la ontología general y otros que es objeto de la teología.
Santo Tomás de Aquino sostiene el supuesto de que el ser es lo primero que cae bajo la aprehensión. El ser es un trascendental absorbido en todos los seres y al mismo tiempo por encima de ellos, trascendiéndolos.
Para Kant el ser no es un predicado real y para Hegel la falta de determinación del ser lo identifica con la nada.
Varios filósofos contemporáneos consideran al ser simplemente un verbo del que creen se ha abusado.
Antes de los primeros filósofos la pregunta sobre el ser sólo la puede contestar Dios, o los dioses o el Destino; pero los filósofos griegos creen que ellos pueden ser capaces de descubrirlo; y que si el ser de las cosas está oculto, la realidad que se presenta es por lo tanto falsa.
Si el ser está encubierto es la esencia y si existe en forma eminente es la existencia.
El ser puede estudiarse por contraste comparándolo con las noción de nada, de apariencia, de pensar, de devenir, de valor, de deber y de sentido.
El contraste entre el ser con la nada es entre el ser y el no ser y tiene un sentido principalmente lógico y metafísico.
El contraste entre el ser y la apariencia excluye cualquier identificación.
El contraste entre el ser y el pensar es la correlación de dos elementos que son distintos en todo pero que pueden ser isomórficos.
El contraste entre el ser y el devenir se da cuando este último se concibe como apariencia del ser.
El ser humano es el Homo sapiens, una especie animal que forma parte de la familia de los homínidos. Todas las personas somos seres humanos: en otras palabras, somos Homo sapiens. El ser humano, además, es un ser vivo ya que tiene vida.
El grupo de los seres vivos trasciende largamente al ser humano. Todos los animales, las plantas, las bacterias, los hongos y los protozoos son seres vivos.
Desde el terreno de la ficción también se habla de seres. De este modo, hay escritores que imaginaron seres de energía, seres cósmicos, seres extraterrestres, etc.